jueves, agosto 09, 2007

La verdad sobre la economía ecuatoriana en tiempos del coronel Lucio Gutiérrez

El discurso de los seguidores del coronel Lucio Gutiérrez sobre los éxitos económicos de su gestión es una mentira. Habría que preguntarles para quién fue exitosa su política económica. No lo fue para el pueblo ecuatoriano. Decir que hubo estabilidad, resulta también una falacia. El pueblo recibió un duro "paquetazo", peor que los anteriores.
La debacle económica y social, otro factor de la fuga de Lucio
Varios voceros vinculados a los círculos de poder repetían a lo largo de la gestión del coronel Lucio Gutiérrez y su tropa de familiares que por fin la economía había encontrado un rumbo saludable. Su mayor logro -decían- era que la inflación llegó al 2,7% de promedio anual en el 2004. Confundían estabilidad macroeconómica con reducción de la inflación. No dijeron (o no saben) que la verdadera estabilidad significa el máximo nivel de producción y empleo sostenibles en el tiempo, para tener una economía que pueda enfrentar los choques externos sin mayores sobresaltos. Algo que no sucedió durante el gobierno de Lucio y su hermano Gilmar.
En relación al crecimiento económico, tampoco todo lo que brilla es oro. Toda América Latina creció al 5,5% en el 2004, gracias a las buenas condiciones externas, básicamente la recuperación económica de varios países desarrollados, en un contexto de bajas tasas de interés. Considerando el petróleo, Ecuador -con un crecimiento de 6,7%- se ubicó en el cuarto puesto de crecimiento regional, después de Venezuela, Uruguay y Argentina. Sin embargo, sin el crecimiento petrolero, fruto del funcionamiento de la actividad coyuntural de las empresas petroleras privadas, y cuyo beneficio es marginal para la población, Ecuador -con un crecimiento de apenas 3%- fue en realidad de los cuatro países que menos creció, superando solamente a Haití, República Dominicana y El Salvador (paradójicamente otro país dolarizado).
Las tasas de interés no se redujeron. En realidad, las tasas de interés reales, esto es, las tasas de interés nominales menos la inflación, así como el margen real entre las tasas activas y pasivas se incrementaron. Esto es una de las causas directas del quiebre de amplios segmentos del sector productivo (cuyo comportamiento sí obedece a las tasas de interés reales), de la explosión del crédito de consumo (cuyo comportamiento se debe en gran medida a las tasas de interés nominales). Y por cierto que esta evolución provocó el incremento de las utilidades de la banca, a la que tanto apoyó al coronel (Y que ahora tanto apoya al coronel).
En esta línea de inexistentes logros, se resaltó la estabilidad de las cuentas fiscales. Quienes pretenden defender el rumbo de la economía, no mencionan que el año 2004 el pueblo ecuatoriano fue obligado a realizar un ahorro forzoso para tener un superávit fiscal primario (que calcula ingresos y egresos fiscales, sin el servicio de la deuda) de más de 2% del PIB, o sea más 700 millones de dólares; recursos que faltaron para la inversión pública, así como para la atención de las enormes y tan postergadas demandas sociales.
En realidad, lo que sentía la población fue la falta de trabajo y la carestía de la vida. Lo que no puede ocultar la propaganda barata como la que hace el coronel y su partido PSP (Partido sólo para parientes).
Lucio, sumiso servidor de los banqueros
Después de que incrementó los precios y las tarifas de los bienes y servicios públicos a inicios del año 2003, es cierto que el gobierno del coronel no los alteró más. Sin embargo, el coronel desplegó un descomunal "paquetazo". El coronel, quien firmó una Carta de Intención con el FMI apenas inicio su gestión y acordó días después un programa de reformas estructurales con el Banco Mundial, recortó drásticamente la inversión social efectiva.
La inversión en educación pasó de 638 millones de dólares en el 2003 a 464 millones de dólares en el 2004 (esto explica por qué la mitad de las escuelas en la costa ecuatoriana no estaban aptas para iniciar el año lectivo 2005 y por qué cientos de miles de niños no acceden a las aulas). En salud cayó la inversión de 323 a 211 millones de dólares (esto explicaría el paro médico que cumplió dos meses el día en que se fugó de la Presidencia el coronel, quien no estaba dispuesto a transferir 15 millones de dólares que adeudaba a los galenos para no afectar las cuentas fiscales…). Y en desarrollo agropecuario el bajón fue de 151 millones a 71 millones de dólares (por eso también el agro se hundió en franca recesión). El monto transferido para inversiones sociales apenas sumó 746 millones de dólares, menos de la mitad de las remesas de los y las emigrantes, que alcanzaron 1.604 millones de dólares en el 2004.
Ecuador: Estructura de egresos del gobierno central
en millones de dólares y en porcentajes
2004
2004
Servicio de la deuda
Servicios generales
Inversión social
Trans-portes y comuni-cación
Otros
TOTAL
Intereses
Amorti-zación
Total
Educación
y cultura
Salud y desarrollo comunal
Desarrollo agrope-cuario
participación
15%
33%
47%
40%
6%
3%
1%
2%
2%
100%
millones dólares
1172
2623
3.795
3.173
464
211
71
144
149
8.006
incremento anual
39%
137%
95%
21%
-31%
-32%
-53%
-47%
-31%
29%

* La distribución sectorial del gasto, excepto el servicio de la deuda, ha sido estimada por el Ministerio de Economía.
* Servicio de la deuda incluye intereses más amortizaciones.
* Servicios generales incluye defensa nacional, seguridad interna, administración.
Fuente: Ministerio de Economía y Finanzas - Tesorería de la Nación

Como contrapartida de tanta austeridad, la generosidad, la puntualidad y la eficiencia del coronel Gutiérrez fueron la norma en el servicio de la deuda pública, particularmente externa. Este servicio registró un incremento del 60%, al pasar de 2.370 millones en 2003 a 3.795 millones en 2004, para lo que incluso se hecho mano del ahorro correspondiente a las pensiones jubilares.
Este manejo económico restrictivo explica el incremento del desempleo abierto durante el gobierno del coronel Gutiérrez, al pasar del 7,7% en el 2002 a casi el 12% en abril del 2005. Cruda realidad que permite comprender la facilidad que tenía su régimen para movilizar grupos humanos desempleados, contratados para aplaudir al coronel, autodefinido como "dictócrata", o para atacar a sus contrarios...

Tanta austeridad -en el campo de las políticas sociales, caracterizadas por crecientes dosis de clientelismo- resultó angustiosa. En Ecuador de Lucio había mucho más de medio millón niños y niñas sin acceso a escuela. En el campo, 9 de cada 10 infantes no llegaban a la educación secundaria. Se cobraba la matrícula en las escuelas y colegios públicos. Los útiles escolares tenían precios prohibitivos. Se pagaba por la atención de salud en los hospitales públicos. Un 15% de los niños y las niñas menores de 5 años estaban desnutridos. A los jubilados y las jubiladas en el gobierno de Lucio se les puso literalmente en dieta de pan y agua: se les recortó sus ingresos a pesar de que les había ofrecido en campaña electoral incrementarlos. A los dineros del IESS -para asegurar la estabilidad, dirán- se los congeló en el Banco Central. Los banqueros y su coronel consolidaron y ampliaron la tercerización laboral. Los acreedores de la deuda externa, en esos años, recibieron no sólo puntualmente su dinero, sino cantidades cada vez más altas… Eso explica porque los acreedores de la deuda externa financiaron el viaje del coronel Gutiérrez a los EEUU, cuando éste se encontraba refugiado en Brasil luego de correr de la Presidencia el día 20 de abril del 2005.
Esta política económica -permanentemente monitoreada por el FMI- logró incrementar sustantivamente la cotización de los Bonos Global. Antes de la creación del Fondo de Estabilización, Inversión y Reducción del Endeudamiento Público (FEIREP), establecido en el 2002, se cotizaban en menos del 50% los Bonos Global a 12 años, emitidos por 1.250 millones de dólares, e incluso menos del 40% por los Bonos Global a 30 años, por 2.700 millones. Con el sólo anuncio del nombramiento -avalado por el FMI y Wall Street- como ministro de Economía de Mauricio Pozo, quien se transformaría en "economista de cabecera del dictócrata", los bonos comenzaron a subir. Al inicio de su gestión, en enero del 2003, los Bonos a 12 años ya se cotizaban a 67% y los Bonos a 30 años, en 48%. Sólo ese año, con el auge de la política económica pro banqueros, estos papeles alcanzaron valores inimaginables: los primeros llegaron a 101%, y los segundos, al 85%, y siguieron subiendo.
En realidad se recompró exclusivamente deuda pública interna para financiar el Presupuesto y así atender, de carambola, a los acreedores externos. Mas, la sola existencia del FEIREP maximizó el precio de los Bonos Global, pues para eso fue expresamente creado dicho fondo. Y esa sola revalorización, que podría haber cobijado actos de colusión y uso indebido de información privilegiada, otorgó ganancias potenciales a los tenedores de bonos -muchos de ellos ecuatorianos, entre los que están la banca privada- por 1.400 millones de dólares.
El objetivo final asoma con claridad: el coronel buscó satisfacer las exigencias de los acreedores y de paso mejorar la imagen del país en el mercado financiero mundial para poder continuar contratando créditos externos.
Para consolidar estos "logros", el coronel y su equipo económico, utilizando simples decretos ejecutivos, no dudaron en alterar el espíritu de la ley para limitar el gasto y para reducir artificialmente el ingreso petrolero del Presupuesto desviando los excedentes del precio del petróleo hacia fondos de estabilización. Así, por ejemplo, el coronel Gutiérrez presupuestó los ingresos petroleros del fisco fijando un precio estimado del barril de crudo a un valor muy por debajo de lo que sería una expectativa objetiva. En el año 2003 y en el 2004, este precio se fijó en 18,- dólares por barril, cuando el barril de crudo Oriente se cotizó sobre los 30,- dólares en promedio. En el 2005 el precio se congeló en 25 dólares, mientras el precio de venta superó los 40,- dólares por barril. Esta diferencia se desvía del Presupuesto y pasa a financiar el Fondo de Estabilización Petrolera (creado en 1999), y de éste, el 45% va a un segundo fondo, al mencionado FEIREP. Consecuentemente, en el 2004 el FEIREP cerró con un excedente del 55%. En efecto, en lugar de los 292 millones de dólares presupuestados, se recaudaron 638 millones.
Existen dos razones que explican este importante incremento. La primera, que ya fue mencionada, la fijación de un precio estimado bajo en medio de un mercado con elevados precios del petróleo. La segunda se origina en las siguientes "travesuras": la ley estipula que el FEIREP se financie con ingresos que le corresponden al Estado provenientes del petróleo de las compañías privadas que sea transportado por el Oleoducto de Crudos Pesados (OCP). Sin embargo, vía decreto, en contra de la ley, el coronel Gutiérrez autorizó que el FEIREP se alimentara del crudo pesado que le corresponde al Estado sin importar porque oleoductos se transporte, sea por el OCP o por el Sistema del Oleoducto Transecuatoriano (SOTE). Por si esto fuera poco, el 24 de diciembre de 2003, el mismo coronel Gutiérrez, siempre con su ministro Pozo, promulgó un decreto redefiniendo la calidad del crudo pesado, de 18 grados API a 23 grados API; esto amplió el volumen del crudo pesado que servía para pagar deuda externa: ese fue el gran regalo de Navidad de Lucio para los banqueros y acreedores de la deuda externa.
El saldo de este manejo fiscal resultó perverso: mientras por un lado se registraba un superávit en el FEIREP, por otro, en el Presupuesto General del Estado había un déficit que debía ser cerrado con nuevo endeudamiento externo. Como para completar el cuadro, los recursos del FEIREP, por ley debían estar depositados en un fideicomiso administrado por el Banco Central. Los recursos fueron a varias entidades financieras internacionales obteniendo una magra rentabilidad de 1,5 a 2%. En algunos casos, como sucedió con la Corporación Andina de Fomento, en donde se depositó parte de los ahorros del fideicomiso, se contrataba al mismo tiempo créditos con tasas de interés superiores al 7%. Incluso parte de estos recursos fue depositada en el Barclays Capital Inc., entidad que financia la estadía del coronel Gutiérrez en los EEUU, desde donde amenazó con la reconquista del poder, luego que abandonara su exilio en Río de Janeiro.
A lo anterior habría que incorporar el efecto de una serie de restricciones fiscales. Con respecto a los gastos, en la Ley Orgánica de Responsabilidad, Estabilización y Transparencia Fiscal, que dio lugar al FEIREP, expedida un año antes de que inicie su gestión el coronel, entre otras cosas, se estableció que el gasto fiscal real no puede incrementarse sobre el 3,5% anual más el deflactor del PIB. Cualquier excedente fiscal que se registraba fluía automáticamente al FEIREP. De esta manera, sin importar incluso ingresos extras que pudiera obtener el Estado -por ejemplo una donación externa-, la ley establecía que no se puede aumentar el gasto público más allá del límite establecido. Nótese que esto le ponía un freno automático a la inversión social. Si se habría seguido indefinidamente con este "esquema económico exitoso", recién en 47 años -casi medio siglo- el Ecuador -según un estudio de UNICEF- habría alcanzado el nivel de inversión social per cápita promedio de América Latina: 540 dólares, frente a los 130 dólares de la época del coronel. Esto no preocupó a Lucio y Gilmar, atentos a congraciarse con los banqueros y no a atender las necesidades del pueblo.
La "prudencia" del coronel apuntaba a ahorrar en época de vacas gordas no para que la sociedad disponga de reservas en los años críticos, sino para poder mantener el servicio de la deuda externa en época de vacas flacas. Una situación aberrante, pues priorizando el pago de la deuda no se ha beneficiado nunca el país, por más que se reitere lo contrario.
Lucio, fiel sirviente de las empresas petroleras
Recordemos que el coronel Lucio Gutiérrez, cuando fue a promocionar la recompra de los Bonos Global en Nueva Cork a inicios del 2005, ofreció a los inversionistas, como colateral de dicha operación, enviar un paquete de reformas estructurales al Congreso. Habló de una "ley combo", recordando la práctica comercial de vender un producto acompañado con otros, para hacerlos a todos más atractivos en el mercado.
Los banqueros y los esbirros de las petroleras aplaudieron los cambios anunciados. Cambios que -según ellos- permitirían "al país y a los ecuatorianos avanzar en la dirección de los mercados con más competencia, más libertades y mayor respeto a la propiedad". Recordemos que las empresas petroleras transnacionales daban instrucciones por escrito directamente al coronel Gutiérrez; con copia al FMI, para que le haga el correspondiente seguimiento de su cumplimiento.
Tanto entreguismo no llama la atención en alguien que traicionó a sus electores. Lucio estuvo a punto de entregar los grandes campos petroleros amazónicos de Petroecuador: Shushufindi, Auca, Lago Agrio y Culebra-Yulebra, con reservas probadas de casi mil millones de barriles. Lucio pretendía que las empresas que se habrían hecho cargo de estos campos dejen un margen de apenas 30% de los ingresos adicionales para el Estado. Incluso llegó a proponer la entrega de mayores beneficios a las empresas transnacionales para que exploten los campos marginales. Y Lucio no dio paso a la caducidad del contrato con la Occidental (Oxy); empresa que violó la ley y su propio contrato de operación, tal como se estableció durante su gestión. Esto resultó un oportuno respaldo a la transnacional que producía 100 mil barriles diarios de crudo a unos 40,- dólares cada uno…
En este punto cabe destacar otra situación aberrante. El diferencial de calidad del crudo Oriente (nombre dado al crudo ecuatoriano) aumentó de manera preocupante. Como consecuencia de esta diferencia se ha establecido una fórmula para castigar al crudo Oriente. En el 2004, cuando gobernaba Lucio, este diferencial evolucionó de la siguiente manera: enero 3,98 dólares por barril, en marzo 7,44 dólares, en junio 4,98 dólares, en agosto 8,96 dólares, en octubre 13,95 dólares, en diciembre 16,85 dólares, así al iniciar el 2005, en enero alcanzó los 18,11 dólares y en febrero 15,72 dólares. Estos niveles desmedidos superan largamente al descuento máximo por barril alcanzado en años anteriores. Según estudios realizados en la estatal petrolera, el diferencial máximo debía haber fluctuado entre los 7 y los 8 dólares por barril.
Este incremento del diferencial de más de 14 dólares no tiene una explicación clara, al menos desde la racionalidad del mercado petrolero. De acuerdo a ciertos entendidos en la materia, las razones podrían buscarse en el ámbito de la corrupción política, que caracterizó al gobierno de Lucio y sus compadres socialcristianos (PSC), inicialmente, que luego fueron sustituidos por el PRE y el PRIAN. Pero eso sí, el impacto negativo para el Estado ecuatoriano es indudable, con el consiguiente beneficio para los compradores del crudo Oriente, en su gran mayoría intermediarios.
Lucio fue muy servicial a los intereses del gran capital: petroleras, acreedores de la deuda externa y banqueros. Incluso en su gobierno se multiplicaron las concesiones mineras y de agua para beneficio de poderosos intereses privados y transnacionales. Simultáneamente Lucio, por declaración propia, se declaró "el mejor aliado de Washington". Declaración que la formuló en enero del 2005, cuando fue a rendir pleitesía al presidente George Bush, horas antes de que éste ataque al Iraq. Y que se plasmó en la práctica de su política económica, así como en el apoyo creciente al Plan Colombia: sea aumentando el número de soldados ecuatorianos en la frontera norte o alentando las fumigaciones de glifosato del gobierno colombiano, para citar apenas dos puntos.
Lucio, un dictócrata al servicio de la oligarquía
En consonancia con la política autoritaria derivada de un manejo económico concentrador y excluyente, se multiplicaron las violaciones a la Constitución, a las leyes y a los derechos humanos. A modo de ejemplo, al margen de todo procedimiento jurídico, el coronel -indirecta o directamente- disolvió dos veces la Corte Suprema de Justicia. La mezcla de autoritarismo y engaño casi permanente resultó indignante. Frustrante también resultó el servilismo del coronel con Washington, al involucrar cada vez más al Ecuador en el Plan Colombia y alentar entusiastamente la firma del Tratado de Libre Comercio (TLC). Igualmente sacudió la sumisión del coronel frente a todos los grupos oligárquicos -empezando por León Febres Cordero hasta llegar a Alvaro Noboa-, a los que sirvió en forma secuencial, pero obsecuente, a pesar de que a momentos trataba de confundir a la opinión pública con sus prácticas clientelares y su discurso antioligárquico.
Para completar su mundo de mentiras y engaños, el coronel Lucio Gutiérrez decía que combatía a la corrupción. En realidad fue y es un cultor de la misma, a través del nepotismo, para citar apenas un punto. Entregaba y cambiaba contratos a su antojo; para muestra la troncal amazónica en la que los sobreprecios y los engaños estuvieron a la orden del día, impidiendo la culminación de la obra. Decía defender la democracia y la Constitución, cuando en realidad las pisoteaba. Afirmaba enfrentar a la oligarquía, cuando en realidad fue un fiel sirviente de todas las facciones oligárquicas, de la partidocracia, de la bancocracia, del FMI y del Banco Mundial, del gobierno de George Bush, así como de los acreedores de la deuda externa.
La sumatoria de todos estos factores condujo al derrocamiento del coronel el 20 de abril del año 2005. Razones más que suficientes para cerrar el paso de los Gutiérrez y sus parientes a la Asamblea Nacional Constituyente.