viernes, enero 15, 2010

Suntuosas celebraciones y crisis social

Por: Dr. Marco Villarruel Acosta


Los acontecimientos políticos de los últimos días, especialmente la repentina renuncia del Ministro de Relaciones Exteriores del Ecuador, Fander Falconí, y de otros funcionarios del proyecto ITT, dibujan una situación de crisis del gobierno del Presidente Rafael Correa.

Si la salida de este personaje clave, emblemático y representante de los principios de Alianza País, no fuese suficiente problema para el alicaído régimen correista, más complicado resulta ubicarlo en el campo ambiental y ecológico, donde al parecer había ganado algún mérito por la novedad de la propuesta por la que reclamaba resarcimientos económicos desde los países industrializados a cambio de postergar sin fecha la explotación de las reservas petroleras conocidas por ITT, Yasuní Ishpingo-Tambococha -Tiputini.

El clima de violencia verbal que trajo las declaraciones de Correa el pasado sábado, en las que calificó de vergonzosas a las negociaciones encabezadas por Falconí, mostró un notorio afán confrontativo con sus propios colaboradores, posición que esconde una tendencia de real de permitir la explotación de los recursos naturales, aún sea a manos de las transnacionales. Las últimas declaraciones han sido mucho más agresivas, puesto que ya no pudo silenciar su encono contra sus antiguos colaboradores de los cuales se acordó eran infantilistas ecológicos, engañadores, e inestables.

Así se desprende de las actuaciones de Correa en el caso del tema minero donde ha presionado para que las grandes empresas tengan las facilidades suficientes para explotar extensivamente los recursos naturales. En este tema usó expresiones injuriosas contra los ambientalistas y particularmente fue duro con los trabajadores y pequeños propietarios mineros.

De la misma manera se entiende ahora su posición en el tema del agua donde la confrontación con la dirigencia indígena se debió justamente por el hecho de que descubrieron que tras la maleza literaria y de un supuesto control del estado, en realidad se estaba lesionando los derechos ancestrales y abriendo las posibilidades para la privatización del líquido elemento.

No deja de ser llamativo el tema de las concesiones petroleras. Las decisiones gubernamentales están llenas de objeciones que vienen desde los trabajadores petroleros, los analistas y estudiosos en general. Según declaraciones públicas hay por lo menos ambigüedad en los contratos con Pedevesa, Repsol YPF, Petrobras. El último libro del experto Luis Alberto Aráuz dejan traslucir un descontento y desencantamiento de las medidas adoptadas en las negociaciones.

Correa dijo que no pagará la deuda externa, especialmente aquella calificada como ilegal y fraudulenta. Pero la realidad es que a costa de las necesidades urgentes del país, pagó enormes tramos de la misma, lo cual sumió al país en un clima de incertidumbre.

En este contexto de apresta a celebrar un fiestón costosísimo, quién sabe para celebrar no sabemos qué cosa. Lo cierto es que para la próxima semana se manifestarán los trabajadores, los indígenas, los jubilados, los desocupados, es decir la otra cara del fandango.